La industria del conocimiento como nueva moneda en el mundo.

La industria del conocimiento como nueva moneda en el mundo.

Por: Augusto Hernández

Dentro del libro denominado “Il Consiglieri”, hablamos de lo que se denominó “industria del conocimiento”, durante varias etapas de la obra, la cual, refiere como tema principal el trabajo de los asesores y/o consultores en diversos ámbitos, es considerando el “conocimiento” en todo momento, como un activo fundamental del ser humano, sobre todo, en su lucha por su readaptación social posterior a la individualización y digitalización humana que se presenta en estas generaciones actuales.

Haciendo alusión a esto, se retoma el artículo publicado por el Worl Economic Forum de Sergio Parra a principios de 2018, en donde nuevamente el tema de conocimiento como moneda de cambio o elemento para la vida se observa prioritario en la agenda universal del quinto lustro siglo XXI.

Parra refiere a Ben Franklin sobre su visualización de la importancia del conocimiento para el hombre, citando una frase adjudicada a él consideraba que, “una inversión en conocimiento paga el mejor interés”, Parra (2018) considera que unos de los padres fundadores de los Estados Unidos de Norteamérica como B. Franklin ya visualizaba que el conocimiento tiene muchísimo más valor que el dinero; más valor en diversos sentidos y, sobre todo, en los psicológico.

Parra (2018) cree que el conocer las posibilidades que ofrece la tecnología para desmonetizar los bienes y servicios en la época actual, daría más elementos a Franklin par su aseveración. Lo anterior, debido a que considera que la tecnología ha abaratado gran parte de los productos y servicios que antes eran caros y, que incluso, en algunos casos se han vuelto gratuitos.

Es así como Parra (2018) sostiene que la gratuidad llega a aquellos productos o servicios que pueden digitalizarse es decir, que se transforman de átomos a bits, cita a uno de los creadores de la escuela de capacitación en línea “Singularity University”, Peter Diamandis y su libro “Abundancia”, haciendo alusión a ejemplos de desmonetización, en donde hace uso de uno de los ejemplos más complejos pero reales, hablamos de los “Smartphone´s”; si bien es cierto que existen dispositivos de alta gama muy caros –superando los 1,500 dlls-, existen otros de menos costos y que igual realizan funciones más barato y mil veces más potente que una supercomputadora de 1970, ofreciendo estos “gatgets” un ahorro al evitar adquirir aparatos como:

Cámaras digitales, estéreos o radios, tabletas o televisores, navegadores de Internet, estudios de grabación, salas de edición, navegadores GPS, procesadores de texto, hojas de cálculo, linternas, juegos de mesa o videojuegos, toda una gama de aparatos médicos para el control de la salud o medición de recorridos, mapas, atlas, enciclopedias, diccionarios, traductores, manuales, educación en línea, así como una creciente lista de oportunidades desde una app store. Todo esto, solo era posible tenerlo hace algunos años, adquiriendo cada producto o servicio por separado, algunos de ellos ni siquiera disponibles en nuestros países de origen y en su caso, por altas sumas de dinero, además de volúmenes de resguardo amplios y obsoletos; hoy gracias a la digitalización y desmonetización que señala Parra (2018), casi cualquiera puede tenerlos en su bolsillo.

Parra (2018) habla de otros ejemplos que en los últimos años han venido tomando forma, se refiere a los cotos de energía eléctrica, que, bajo el uso y aplicación de celdas fotovoltaicas, reduce significativamente sus costos de producción, hace alusión también, a los beneficios de contar con una validación de tipo blockchain o el uso cotidiano de inteligencia artificial para diversas tareas de atención al cliente o en su caso, a los servicios médicos como financieros. Parra (2018) sostiene que pasaremos de ser tan solo consumidores a convertirnos en “prosumidores” es decir productores + consumidores, lo anterior, debido a los avances tecnológicos y de impresión 3D.

De esta forma, Parra (2018) considera que pronto, para lograr una vida medianamente confortable no será necesario ganar demasiado dinero, considera que, de aprobarse la renta universal básica, no se requiera trabajar o por lo menos, no tantas horas al día. Sergio Parra cree que el dinero solo servirá para obtener bienes conspicuos o servicios exclusivos que, nos diferencien socialmente de nuestros semejantes.

Si eres de esas personas que considera que el dinero no lo es todo, pero ayuda mucho, Parra (2018) tiene algunos datos sobre la felicidad no entregada por el dinero, creemos que contar con mayor cantidad de dinero nos hará más felices al permitirnos viajar, comprar el auto que deseamos, hacer crecer nuestra casa o equiparla con mayores lujos, lucir ropa de diseñador y muchas otras “cosas” que nos permita sentirnos mucho mejor; sin embargo, Parra (2018) sostiene que, todos los experimentos que se realizan sobre el vínculo entre felicidad y dinero concluyen que, una vez que se ha obtenido el recursos mínimo para vivir dignamente, el dinero extra que se obtiene, afecta ligeramente la percepción de bienestar psicológico. Cita a Nicholas A. Christakis en su libro “Conectados”, en el que sostiene que incluso ganar la Lotería tiene un efecto precario en nuestro bienestar, al comparar a estos agraciados con pacientes aquejados de una enfermedad.

Menciona otro estudio, de una escuela de negocios como Instituto de Estudios Superiores de la Empresa (IESE) Business School de la Universidad de Navarra en España (2007), el cual, sostiene Parra (2018), revela datos sobre ganadores de premios en juegos de azar califican sus actividades diarias como menos placenteras que el resto.

De hecho, ni siquiera parece que trabajar por dinero sea la forma más eficiente de trabajar, cuantas personas vemos que realizan algún tipo de trabajo y no son felices haciéndolo, en México, uno de los tantos problemas en la educación, fue que las plazas docentes fueron “heredadas” a los hij@s o sobrin@s, situación que les obligó a cumplir un rol –en diversas ocasiones sin capacidades o conocimientos  necesarios-, que en muchos de los casos nunca desearon, pero la garantía de un empleo seguro y medianamente bien pagado, hizo que no despreciaran esa oportunidad, Parra (2018) llega a señalar, que “un trabajo solo puede ser digno si lo hacemos porque queremos, de lo contrario más que trabajar estamos ejerciendo un rol de esclavo” y coincide con nuestra perspectiva, al indicar que una labora, tarea o trabajo que se realiza sin perseguir un fin netamente económico, suelen tener resultados más placenteros y profesionales por una razón, que se realiza con pasión.

Para cerrar este post, parece pertinente hablar de “el conocimiento” como nueva moneda, Parra (2018) señala que la moneda del futuro no será el bitcoin o alguna otra criptomoneda, sino nuestro conocimiento y sobre todo, la capacidad como humanos que tengamos para adaptarnos y realizarnos como personas.

Definitivamente que los conocimientos que puedan ser detonados en nuevos y disruptivos modelos de negocio o trabajo se sentarán con mayor velocidad en la cima del trabajo productivo vía el conocimiento, el desarrollo de apps, softwares y plataformas que solucionen problemáticas seguirán siendo punta de lanza. Será tarea personal de cada profesional, no quedarse en la espera de ser considerados únicamente por la experiencia y por su abnegación a trabajar 8, 10 ó 12 horas diarias, sino que deberán ampliar sus  horizontes y considerar la capacitación continua como una oportunidad para aprender constantemente otro tipo de herramientas u opciones, de no hacerlo, Parra (2018) sostiene que ellos, serán los primeros que sean sustituidos por máquinas y algoritmos, tal y como sucedió tras la Revolución Industrial con los obreros especializados.

Ahora bien, tranquilízate si no es tu deseo uno de estos empleos disruptivos o de gran aplicación tecnológica, si bien es cierto que consideramos que la llegada de la sociedad 3.0 es algo real, también es cierto, que no todo en la vida se va en ganar más o tener el mejor empleo pagado como ya lo dijimos. Habrá siempre algo que hacer con el conocimiento y sobre todo, este le dará a tu vida una libertad sorprendente, esa libertad que nos permitirá adquirir cosas que ni siquiera están en venta, el conocimiento y su aplicación dará gratificantes intangibles, como puede ser relaciones sociales e intrapersonales más estimulantes y excitantes, acceder a espacios, grupos o conseguir el logro de objetivos de una forma más ágil y fácil.

El conocimiento te hará una persona diferente, con más apertura, con un vocabulario más amplio y correcto, tu forma de comunicar, de ser escuchado y de escuchar será distinta, tus métodos de aprendizaje variarán y serán óptimos para la complejidad comunicativa de la sociedad, aprenderás a aprender y serás parte de una comunidad del conocimiento que te hará libre en diversos sentidos. Es aquí donde el rol de asesor y/ consultor retoma significados, es aquí en donde ellos, deberán orientar a sus clientes para dar el paso a esa desmonetización y logro de un nuevo nivel en la “industria del conocimiento”.

Por todo lo anterior, debemos romper creencias o paradigmas que consideran que la instrucción formal y obtención de conocimiento mediante la escuela y universidad, son lo único y posible. Debemos entender y hacer ver a todos aquellos que así lo deseen, que una vez alcanzado el mercado laboral, no podemos sufrir un estancamiento en la obtención de conocimiento, que no sólo la experiencia adquirida en la práctica nos ayudará, debemos seguirnos preparando, obteniendo más y nuevos conocimientos, desarrollando capacidades y habilidades para la vida, certificarnos en acciones y desarrollar otras tantas nuevas, habilitar en nuestra mente un chip emprendedor y disruptivo, que no observe muros, sino nuevos caminos para llegar a objetivos cada día más complejos, es momento de crecer en la industria del conocimiento, esa industria en la que te harás de tanto patrimonio como desees, sin que monopolios te corten posibilidades, en esa industria en donde tu cerebro, será el almacenaje perfecto para ti.

Concluimos con lo siguiente, aquellos que generamos conocimiento a través del conocimiento, tenemos la obligación de hacer una prescripción facultativa al mundo, esta tendría que ser: Tomar lectura de un libro cada que esté a la mano, aprender algo nuevo hoy, preguntar siempre si tienes una duda y sobre todo, compartir algo de lo que sabes con alguien nuevo. Repetir el tratamiento por el resto de la vida.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *